Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

Miedo a la muerte


🔔 Terapia Gestalt Online en tiempos del Covid-19
Ante el riesgo aun persistente, y hasta que se controle la pandemia he optado por mantener las sesiones online como una alternativa a los encuentros presenciales, una modalidad no necesariamente peor y en beneficio de todos.

El miedo (tanto el consciente como el inconsciente) es uno de los mayores problemas con los que el ser humano se ve obligado a convivir. Sea cual sea su causa, el miedo va ligado a la anticipación imaginaria de un sufrimiento (ya sea propio o el de un ser querido), tanto físico como psicológico, moral o metafísico.

Miedo a la muerte

Miedo a la muerte: una aproximación desde la filosofía y la psicología.

El miedo (tanto el consciente como el inconsciente) es uno de los mayores problemas con los que el ser humano se ve obligado a convivir. Sea cual sea su causa, el miedo va ligado a la anticipación imaginaria de un sufrimiento (ya sea propio o el de un ser querido), tanto físico como psicológico, moral o metafísico. El origen de este sentimiento se arraiga en nuestra natural predisposición a buscar certezas que nos ofrezcan seguridad, y se suele asociar con la incertidumbre de lo que nos depare el futuro.

Si abordamos el miedo desde un enfoque más psicológico que filosófico, podemos conceptualizarlo como una emoción básica, primaria y universal que se encuentra presente en todas las culturas, o al menos aquellas de las que hay constancia de estudios antropológicos. En general, el miedo es una desagradable sensación que experimentamos al percibir un peligro tanto real como imaginado, presente o futuro, o tan solo el recuerdo de un acontecimiento desafortunado.

La primera respuesta que surge ante el miedo es la ansiedad y los desencadenantes que pueden activarlo son extremadamente abundantes y variopintos, tanto que pueden ir desde el frecuente miedo a la oscuridad hasta el “miedo a no tener miedo” que experimentan quienes temen cometer actos irracionales que se escapen de su voluntad y los lleven a la locura.

En el miedo concurren dos factores que intensifican sus efectos. El primero es el factor de lo aleatorio, lo inesperado o lo incontrolable, capaz de provocar un temor irracional vinculado a una especie de mala suerte que en algunas culturas se conexiona con supersticiones propiciadas por preceptos religiosos. El segundo factor es la alteridad, según la cual, cuanto más extraño nos parezca algo más miedo le tendremos, debido a la tendencia a interpretar lo otro (la otredad) como extraño cuanto más se aleje de nuestra capacidad para entenderlo y gobernarlo. Para entender mejor la alteridad, pondremos alguno ejemplos: la inescrutable frondosidad de un inmenso bosque en el que llevamos muchas horas perdidos; los movimientos incontrolables de una máquina averiada que pone en peligro nuestra integridad física; la conducta de un enajenado que nos agrede violentamente. Es decir, cuanto menos capaces seamos de ejercer control sobre una situación amenazante, mayor será el miedo que nos produzca.

En base a lo expuesto, es posible enumerar tres factores que predispongan al ser humano a sentir miedo:

  • La anticipación imaginaria de un dolor o sufrimiento.
  • La aleatoriedad.
  • La alteridad (o la extrañeza ante lo ingobernable).

El miedo a la muerte

Un ejemplo característico de un temor en el que se den estos tres factores es el miedo a la muerte, pues en él confluyen el dolor asociado al adiós a la vida, lo imprevisible de esto suceda, y también la incomprensión —para muchos negación— como mecanismo de defensa metafísicamente asociado al tránsito de la vida a la nada.

Sin embargo, si abordamos este irremediable final desde la perspectiva de que con la muerte desaparece el dolor que en la vida nos causa sufrimiento, surge entonces la cuestión de a qué deberíamos temer más, si a la muerte o tal vez a la propia vida.

Cuando el miedo a la muerte se convierte en una obsesión y nos impulsa a ciertas renuncias por temor a que algo malo nos suceda, cuando dejamos de gozar de la vida por miedo a perderla, una objetiva reflexión de este irracional comportamiento pone en evidencia un miedo a la vida consecuente a que el temor a perderla  la convierte en un sufrimiento. Esta angustia existencial es muy frecuente en las culturas donde la tanatofobia está sólidamente asentada.

Para evitar el sufrimiento ocasionado por el miedo a la muerte, lo más adaptativo sería conciliar el deseo de no querer morir con la aceptación de lo inevitable de que esto suceda.

¿Qué hacer cuando el miedo nos bloquea ante la realidad de la vida y la muerte?

¿Cual sería el mejor abordaje para asumir esta dualidad sin experimentar el dolor que produce el miedo?

En el curso de la pandemia que afecta a la globalidad de nuestro planeta, la humanidad se enfrenta a un dimorfismo por la confluencia del miedo a la muerte producida por el Covid-19, y también el miedo a las secuelas de quienes contraen la enfermedad de un modo muy invasivo. En este contexto, al miedo a la muerte se le suma el miedo a una vida en la que nada sea como antes de contraer la infección.

Tanto en el miedo a la muerte como ante cualquier otro factor capaz de provocar una respuesta de miedo, un eficaz modo de combatirlo es la adquisición de conocimientos a expensas de la toma de contacto con la realidad desde la objetividad mas racional. La toma de consciencia de las causas objetivas del dolor —tanto propio como ajeno— es un excelente modo de prever y asumir lo imprevisible sin caer en la irracionalidad de la anticipación negativa. Con el conocimiento seremos más fuertes para asumir la aleatoriedad y la imprevisibilidad de los sucesos negativos que afecten a nuestras vidas, y conseguiremos mantenernos en guardia  ante el desconcierto que nos produzcan las situaciones ingobernables. Solo así nos será más fácil asumir y dominar el miedo.

Herman Hesse escribió:

 «La raíz de todos nuestros miedos es la ignorancia, el miedo del paso incierto y de caminar en el vacío».

Según Giorgio Nardone (“Mas allá del miedo”, Ediciones Paidós Ibérica) hay una gran diferencia entre los miedos manejables y las fobias incontenibles que hacen necesarias unas terapias muy especializadas. No obstante, ambos fenómenos comparten la misma matriz, por ello,  paradójicamente, quien llega a provocar mas daño es la misma persona que sufre cuando, por falta de habilidades, actúa erróneamente al combatir su miedo y le permite crecer hasta hacerlo incontrolable.

De todos modos, una cierta dosis de miedo que seamos capaces de manejar puede ser necesaria para nuestra supervivencia. Es más, en muchas ocasiones, sucede que gracias a nuestros miedos nos es posible adentrarnos mas allá de nuestros limites hasta el extremo de descubrir unos recursos que ignorábamos poseer. El miedo adecuadamente manejado y reconducido se convierte en una táctica de actuación. Tanto es así que muchos de nuestros actos de valor surgen propulsados por el miedo. El mero reconocimiento y la sola aceptación  de aquello que nos produce miedo, es suficiente para que no nos paralicemos. Como dice Giorgio Nardone citando a Shakespeare:

 «Quien niega su miedo se arriesga a batirse con su propio miedo como un loco que trata de ahuyentar a su sombra».

Concluyamos como colofón que la negación del miedo —o la vergüenza a reconocer que se tiene, o se ha tenido alguna vez— carece de fundamento y puede dar paso al miedo patológico. Por el contrario, asumir el miedo y aceptarlo puede convertir en fuerza a nuestra propia fragilidad.


Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

Licencia de Creative Commons Este artículo está escrito por Clotilde Sarrió Arnandis  y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España

Imagen: Pixabay

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista).

Responder

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Google