Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

Introspección: consciencia reflexiva o consciousness


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Ante el riesgo aun persistente, y hasta que se controle la pandemia he optado por mantener las sesiones online como una alternativa a los encuentros presenciales, una modalidad no necesariamente peor y en beneficio de todos.

Desde sus más remotos orígenes, el ser humano ha tendido en la introspección o consciencia reflexiva, una vía que nos permite conocernos a nosotros mismos a través de la reflexión, un  proceso que nos permite encontrar respuestas a las dudas a través de la meditación y el pensamiento reflexivo.

Introspección: consciencia reflexiva o consciousness

Introspección: consciencia reflexiva o consciousness en Terapia Gestalt

La introspección o consciousness es la consciencia reflexiva que nos pone en contacto con una representación tanto del entorno como de nosotros mismos y no con la realidad subjetiva —considerando como tal a la realidad fenomenológica subjetiva a diferencia de la realidad  objetiva—.

La consciencia reflexiva puede interrumpir el libre funcionamiento entre el organismo y el entorno. O dicho de un modo más sencillo, el consciousness, se encuentra relacionado con el conocer.

Perls en “Yo, Hambre y Agresión” (1942), contemplaba tres formas de ser conscientes:

  • El darse cuenta del sí mismo o de la zona interna. Comprende todas aquellas
sensaciones, emociones y sentimientos que suceden dentro de nosotros, en nuestro organismo. Nos permite ponernos en contacto con nosotros mismos. Tiene relación con la consciencia reflexiva. 
  • El darse cuenta del mundo o de la zona externa. Nos permite ponernos en contacto con los objetos y acontecimientos del 
mundo que nos rodea, de todo aquello que está fuera y de lo que ocurre más allá
 de nuestra piel. Tiene relación con el contacto sensorial.
  • El darse cuenta de la fantasía o zona intermedia. Incluye toda la actividad 
mental que va más allá de lo que sucede en el presente (recuerdos, fantasías, pensamientos…). Nos permite ponernos en
contacto con nuestras fantasías.

Perls sugería trabajar con el continuum de conscienciaEl continuum del darse cuenta es un flujo permanente de sensaciones, sentimientos e ideas que constituye el fondo sobre el cual destacan las principales figuras emergentes de nuestro interés en una situación. La consciencia progresa sin interrupción y se alimenta de lo que tiene alrededor.

La introspección

Conceptualmente, la introspección es la capacidad de la mente para mirar hacia dentro y tomar consciencia de los propios estados anímicos. Todos estamos dotados de cierta capacidad para aprehender del entorno la información que nos ofrece, asimilarla, y tomar consciencia de los sentimientos que este proceso nos inspira. Nadie es ajeno a la experiencia de conversar consigo mismo —consciencia reflexiva—a través de la introspección.

Etimológicamente, introspección procede del vocablo latino introspicere cuyo significado (“mirar el interior”) alude a la aptitud de los humanos para, a partir de los propios sentimientos, hacer un examen de conciencia que, inevitablemente, tenderá a ser subjetivo y sometido al criterio de cada cual.

Así planteado, la introspección se revela como un proceso de autoconciencia que nos pone en contacto con nosotros mismos, nos incita a pensar, a reflexionar y también a dar sentido a nuestras experiencias. Mas coloquialmente, podríamos equiparar la introspección con una especial forma de ser curiosos y de fisgar en nuestro interior. Este proceso es muchas veces espontáneo, no intencionado e incluso informal. Un sencillo ejemplo de la introspección lo encontramos cuando al evocar ciertos recuerdos buscamos, inconscientemente, un significado de los mismos y de las emociones que nos promueven.

La introspección es un modo excelente de acceder al mundo psíquico, aunar el pasado con el presente, e incluso proyectar al futuro las pautas de actuación que se promueven a partir de la toma de consciencia de los propios estados mentales. Podríamos también considerarla como una metodología que nos permite convertir en conscientes las experiencias sensoriales, afectivas e incluso las imaginativas.

Inmersos como estamos en una cultura de la inmediatez donde la rapidez y el desasosiego marcan el compás de un mundo acelerado, es cada vez más necesaria una tabla de salvación, un oasis en medio del caos que permita al ser humano, aunque sea por breves fracciones de tiempo, asomarse a su interior. Ese respiro en medio del agobio al que nos empuja al estrés de lo cotidiano, es posible alcanzarlo a través de la introspección.

Platón se preguntaba:

«¿Por qué no con calma y paciencia revisar nuestros propios pensamientos, y examinar a fondo y ver lo que estos aspectos en nosotros realmente son

Varios siglos después, Carl Gustav Jung dijo:

«Quien mira hacia fuera, sueña y quien mira hacia dentro, despierta».

Desde sus más remotos orígenes, el ser humano ha tendido en la introspección o consciencia reflexiva, una vía que nos permite conocernos a nosotros mismos a través de la reflexión, un  proceso que nos ayuda a encontrar respuestas a las dudas a través de la meditación y el pensamiento reflexivo.

El filósofo Martin Buber afirmaba que el ser humano siente un impulso que le impele a conocerse. Ese impulso lleva implícito el ansia por descubrir el yo-psicológico por el cual el hombre tiene conciencia de sí mismo y de lo que piensa.

En la historia de la filosofía, desde los griegos hasta nuestros días, el interés del hombre por conocer su naturaleza ha sido una constante en la búsqueda para encontrar el núcleo de donde todo surge y la esencia donde todo se apoya.

El descubrimiento de ese núcleo esencial para la mismidad del propio ser, surge de una concatenación de realidades, sentimientos de placer y de displacer, experiencias psicológicas e impulsos que nos provocan atracción o repulsa (tanto a cosas como a personas), el amor y el odio, la simpatía y el rechazo, y las intuiciones de ciertas ideas y conceptos que llegamos a interpretar a pesar de lo abstracto de su contenido.

Este conglomerado se erige como una constelación, todo un mundo, una galaxia, miles de galaxias ubicadas en nuestra mente y conectadas entre sí formando el complejo mundo de nuestra interioridad, un núcleo en el cual —y desde el cual— yo asumo como mío todo lo que siento y percibo, porque define mi mismidad.

De este modo, la introspección o consciencia reflexiva se experimenta como una forma más de ser conscientes y permite explicar integrar y dar sentido a nuestras experiencias. 

 


Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

BIBLIOGRAFÍA:

– Perls F. S. (2007) Yo, hambre y agresión. Los libros del C.T.P

– Perls F., Hefferline R., Goodman P. (1951) Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana. Los libros del C.T.P

Licencia de Creative Commons Este artículo está escrito por Clotilde Sarrió Arnandis  y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España

Imagen: Pixabay

 

 

 

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista).

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