Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

Tinder. Amor líquido en la era digital

Sin duda, las nuevas tecnologías y los teléfonos inteligentes (smartphones) han supuesto una cambio en el modo en que percibimos el mundo, y también en las formas de interactuar y relacionarse.

Esto es algo que ha repercutido en muchas facetas de las relaciones interpersonales, y considerablemente en las estrategias que ponen en marcha los hombres y mujeres para buscar pareja.

Tinder. Amor líquido en la era digital

Tinder. Amor líquido en la era digital

Tinder es una aplicación (app) vinculada al GPS y destinada a encontrar personas que también busquen pareja (o bien encuentros fortuitos)  y se encuentren cerca de nuestra ubicación. Esta app fue creada en agosto de 2012 por Sean Rad, Justin Mateen, Jonathan Badeen y Ramón Denia. El objetivo de los diseñadores se basaba en la siguiente hipótesis:

“Todo el mundo tiene la necesidad de conocer gente, lo que en el pasado significaba hacerlo físicamente. Hemos convertido ese proceso en algo más eficiente”

De esta forma, Rad, Mateen, Badeen y Denia dieron formato de negocio a la intervención en un abanico de  dificultades humanas imperantes en la actualidad:

  • Soledad.
  • Insatisfacción en la actual relación.
  • Timidez a la hora de relacionarse con otras personas.
  • Dificultades para ampliar el circulo social después de una determinada edad (alrededor de los 35 años).
  • Falta de tiempo para el ocio personal.

Esta aplicación fue probada por vez primera en la Universidad del Sur de California (University of Southern California), ubicada en el centro de la ciudad de Los Ángeles.

Actualmente, Tinder rebasa la cifra de 50 millones de usuarios, y es considerada una de las aplicaciones de citas con más éxito —y probablemente la más conocida— del mercado digital.

Tinder no es una red social más, sino una aplicación para que el usuario se comunique con otra persona dentro del área geográfica en la que ambos se encuentren. Su única finalidad es la de concretar citas o encuentros.

El éxito de Tinder

El éxito de este tipo de citas (online dating) radica en la inmediatez de encontrar a alguien agradable con quien pasar un buen momento, tanto sea una semana, un mes, o incluso un par de años.

Sin duda, Tinder implica varios riesgos inherentes al inicio de una relación con un desconocido, y también a la ansiedad que genera la necesidad de obtener una gratificación inmediata, la constante aprobación ajena, así como el peligro de sucumbir ante una adicción.

El mero hecho de utilizar Tinder puede proporcionar un placer superior al de otras redes sociales menos específicas y más light (Facebook, Instagram…), incluso sin necesidad de que la relación llegue a producirse o se culmine.

En este sentido, la dinámica del Tinder sería comparable al placer del ligue o el tonteo de toda la vida, debido a la predisposición del ser humano a excitarse algunas veces, más por el proceso que por la consecución del objetivo.

Habitualmente la forma de interrelacionarse encontrar pareja, era un comportamiento gremial vinculado a la pertenencia a un grupo (los amigos del barrio, los amigos de estudios, la familia…) que hoy en día está quedando desplazado por estas aplicaciones.

Surge así una nueva forma de relacionarse, en la que el vínculo afectivo tiende a  quedar fácilmente excluido en una época de prisas e inmediatez, en la que el tiempo empleado para contactar con otras personas es muy breve, y aun más desde la proliferación de la apps para encontrar pareja.

Utilizar estas aplicaciones, reduce las probabilidades de encontrar una relación estable y duradera. El deseo de establecer una relación no esporádica se alejaen parte debido a que en las apps, el usuario siempre encontrará nuevas y más atractivas opciones que le animarán a salir con alguien más y distinto a la persona anterior.

La consecuencias serán la predisposición a la adicción a las app y, paradójicamente, la disminución de las probabilidades de establecer una  relación sólida e intensa a la vez.

Las víctimas de Tinder

He dado por hecho que casi todos los lectores han oído hablar de Tinder, e imagino que serán bastantes quienes tengan la app instalada  en su smartphone.

Del mismo modo que sería ingenuo pensar que de los 2.000 amigos que alguien pueda tener en Facebook todos lo sean en el sentido real de la acepción, más inocente seria la creencia de que a través de Tinder se pueden encontrar amigos con quienes compartir hobbies, y aun más a la pareja ideal.

En un principio, Tinder fue creado con el objetivo de hacer más fácil conocer a gente, relacionarse, charlar con personas afines en gustos e inquietudes…, pero del dicho al hecho hay un gran trecho.

En la actualidad, transcurridos varios años tras el lanzamiento de esta app, se ha desvirtuado su objetivo inicial al quedar reducida a una herramienta de ligoteo. Surge así el problema de quienes depositan en Tinder sus expectativas y no consiguen encontrar a alguien que se convierta en un verdadero amigo/a, y aun menos entablar una relación de pareja.

Todo comienza cuando, después de unos pocos matchs —o muchos, según los criterios de selección de cada cual—, tiene lugar el primer encuentro, tras el cual —si hay aceptación mutua— habrá salidas a tomar una copa, alguna que otra cena, y al final luz verde para mantener una relación sexual que, a fin de cuentas, es lo que en la mayoría de casos se busca .

¿Y después del sexo…?

Lo más frecuente es que tras un breve lapsus en el que se finge un simulacro de relación, quienes no tienen intención de comprometerse recurran a frases comunes como: «no estoy estar preparado», «todavía no me he recuperado de mi separación», «tú quieres tenerme en exclusiva, pero yo soy poliamoroso»…etc. Mucho mas corroborante y rotundo —también doloroso y traumático— es cuando la persona que ya obtuvo lo que deseaba, desaparece sin dar ninguna explicación.

Por mi experiencia a través de los casos que he conocido en consulta, la víctima de estas relaciones sufre una gran desazón que hace tambalear el frágil concepto que tiene de sí misma, se cuestiona su forma de ser al considerarse una persona rara que «con tantos hombres como he conocido» —en su casi totalidad, las víctimas son mujeres—con ninguno han tenido una relación que durara más de unos pocos meses. Es entonces cuando el fatalismo entra en escena e induce a las víctimas a creer que «nunca podré compartir mi vida con nadie», un sentimiento desemboca en autoreproches del tipo «que habré hecho yo para merecer esto».

Gran responsabilidad causal del problema que afecta a las víctimas de Tinder, se encuentra en las expectativas que se depositan en una persona con la que no hay proyectos ni una finalidad coincidente. Esto propicia nuevos intentos de búsqueda y nuevas decepciones, que convierten el deseo de encontrar pareja en un proceso de prueba y error.

Me ha parecido didáctico y clarificador utilizar la descripción que hace de Tinder el cantante portugués Salvador Sobral (ganador de Eurovisión 2017), en la entrevista televisiva que le hizo Pablo Motos el 21 de junio de 2018, y en la que, en el contexto de una charla distendida, Sobral dijo que no le gustaban las redes sociales, y al ser preguntado por Tinder en concreto, dejó descolocado al presentador al responder con una frase de seis palabras que resumen la opinión de la inmensa mayoría de quienes conocen esta app: «El Tinder es para follar, ¿no?».

(minuto 2:47)

Yo robot

La empresa de seguridad Symantec advirtió en el año 2013 sobre una de las primeras apariciones de spam relacionado con webcams para adultos en Tinder. También se alertó sobre una posible inundación de bots generadores de spam en la versión para el sistema Android que se lanzó posteriormente.

Un bot es un programa informático que copia el comportamiento de un ser humano, y hace creer al interlocutor que se está chateando con una persona real, cuando no es así.

En Tinder, los ciberdelincuentes se valen de los bots para crear perfiles falsos generadores de spam. Así, cuando un usuario otorga un like—o me gusta— a uno de estos perfiles falsos, se activa un mecanismo que invitará, a través del bot, a entrar en ciertas webs de videochat o webcam para adultos, sitios donde solicitará al usuario sus datos personales (para comprobar su mayoría de edad) y los dígitos de una tarjeta donde cargar el costo de los servicios de sexo por internet que Tinder ha puesto a su alcance.

Zygmunt Bauman

Amor Líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos

Zygmunt Bauman, en su libro “Amor Líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos” (2005), plantea la fragilidad de los vínculos humanos en la era de Internet y de las redes sociales en una sociedad postmoderna en la que resulta paradójico que el individuo, pese a estar más conectado, se encuentre cada vez más solo y aislado.

“En una vida moderna líquida no hay vínculos permanentes, y cualquier cosa que ocupemos por un tiempo debe estar ligada libremente para poder desatarse de nuevo, tan rápido y sin esfuerzo como sea posible, cuando las circunstancias cambien”

Bauman acuña el término de “amor líquido” y lo define como una tendencia de la actual sociedad postmoderna, en la que el individuo tiene miedo a establecer vínculos o relaciones duraderas con otras personas. Pone Bauman el acento en la fragilidad de los vínculos, una inconsistente endeblez que promueve sentimientos de inseguridad junto a las ansias de estrechar unos lazos que, al mismo tiempo, sean endebles para así poder desatarlos.

Es decir, se buscan relaciones intensas pero exentas de compromiso para que resulte sencillo finalizarlas en cualquier momento. La consecuencia es que, en la actualidad el compromiso a largo plazo en las relaciones no es lo habitual y supone un lastre a evitar, motivo por el cual priman las relaciones laxas y ligeras.

Se tiende a huir de relaciones permanentes por miedo a la responsabilidad inherente y a que limiten la libertad individual, y se busca un tipo de relaciones ambivalentes y prioritarias en el proyecto de vida del individuo moderno líquido.

Establecimiento de relaciones en la era de la inmediatez

Nuestra sociedad de consumo, además de ser cada vez más individualista, se caracteriza por la inmediatez.

Hay una baja tolerancia a los tiempos de espera, y se exige que todo sea rápida e inmediatamente alcanzable, lo que repercute en el tiempo necesario para cualquier  relación, tanto sea interpersonal como de pareja.

Superar cada etapa del establecimiento de una relación, es un requisito necesario para conocer al otro, mientras que la tendencia sociocultural actual predispone a prescindir del tiempo cada vez más.

Además de la inmediatez, destaca el incremento de las interacciones digitales entre los individuos mediante las redes sociales, un modo de relacionarse que permite establecer una percepción distinta del espacio y del tiempo, y propicia una sensación de inmediatez  de los hechos, así como una forma acelerada de producirse los procesos.

No debemos olvidar que las relaciones interpersonales consisten en una interacción recíproca entre dos o más personas, en la que quedan involucradas unas destrezas sociales y emocionales que promueven las habilidades para comunicarse afectiva y efectivamente como son: la escucha activa, la solución de conflictos y la expresión genuina de uno mismo.

Según Bauman, las redes sociales son una trampa. En la actualidad, las relaciones de las personas, más que transmitir experiencias o la esperanza de llegar a conseguir algo a expensas de relacionarse, lo hacen conectándose estando en conexión.

Esto condiciona que los tradicionales emparejamientos lleguen a convertirse en redes, y predispone a huir de compromisos mutuos en una cultura donde la red representa precisamente la falta de compromiso, y una especie de matriz que tan fácilmente conecta como desconecta, dos actividades simultáneamente habilitadas para que conexión y desconexión sean dos opciones idénticas en legitimidad, importancia y estatus.

Zygmunt Bauman “Las redes sociales son una trampa”

Podemos pues hablar de un concepto de relación o experiencia amorosa, en el que se priorizará invertir el mínimo esfuerzo, un tipo de relación en el que quedarán exentas las dificultades, el correr algún riesgo, o lo que es lo mismo, todo aquello que forme parte de una experiencia en la que exista la incertidumbre.

Para Bauman, la cultura del consumo se ha trasladado a las relaciones interpersonales, de tal modo que al igual que sucede con cualquier otro producto, la relación se concebirá para un consumo inmediato y de uso único. Así, de no cumplir con las expectativas deseadas, la relación anterior será rápidamente sustituida y eliminada sin perjuicio alguno. De esta manera, los seres humanos son tratados como meros objetos de consumo que únicamente dependen de la cantidad de placer que puedan llegar a ofrecer.

Como actúa Tinder en nuestro cerebro

Independientemente de las connotaciones sociológicas y psicológicas expuestas a lo largo del artículo, nos encontramos con que algo tan simple como deslizar el ratón del ordenador y tener al instante una cita para el fin del semana, es una revolucionara manera de conocer y de relacionarnos con otras personas.

Se trata de un mecanismo que  tiene una base neurofisiológica según ha descrito Rob Henderson a partir de un estudio del Donders Center for Cognitive Neuroimaging de Holanda, donde se asegura que la región cerebral que procesa las recompensas químicas, se muestra mucho más activa cuando una persona contempla un rostro atractivo.

Si a esto le añadimos el factor de impredecibilidad  e incertidumbre(no saber cuando la persona seleccionada dará un match como respuesta), el circuito de recompensas se excitarán más todavía. La consecuencia es que el individuo se mantendrá a la expectativa merced a un enganche similar al de una adicción.

Según estos estudios, Tinder modifica ciertas respuestas de nuestro cerebro. Inicialmente, la activación dopaminérgica —la misma que proporciona agradables sensaciones de recompensa—solo tendrá lugar si se recibe una respuesta de la persona seleccionada (en nuestro caso, un match a través de la app).

No obstante, conforme se haga mas frecuente la utilizaciónde Tinder, el organismo acabará generando dopamina no sólo al recibir un match,sino también ante señales que predigan que la respuesta va a llegar.

Esta simplificación para recibir una recompensa química ante simples modificaciones que hagan sospechar la proximidad del match, traducido a un lenguaje más comprensible, será indicativa de que se ha instaurado una adicción. Por ello, el mejor modo de detección y prevención de esta situación, es ser consciente de ello y de las consecuencias negativas inherentes al abuso —y consecuente enganche— a cualquier red social.

 


Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

 

Licencia de Creative Commons Este artículo está escrito por Clotilde Sarrió Arnandis y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España

 

Bibliografia:

Bauman, Z. (2005) Amor Líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Madrid. Fondo de Cultura Económica.

 

Imagen: Imágenes Gratis

 

 

 

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista).

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