Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

¿Para qué sirve una psicoterapia individual?

La psicoterapia individual es el tratamiento a través de métodos psicológicos de problemas de naturaleza emocional, en donde una persona (el paciente) establece deliberadamente una “relación profesional” con otra persona (el terapeuta) que le ayudará a remover y modificar síntomas de malestar ya existentes, prevenir algunos otros, mediatizar comportamientos y promover el crecimiento.

¿Para qué sirve una psicoterapia individual?

Escuelas de psicoterapia

En psicoterapia existen varias escuelas: la psicoanalítica, la Terapia Gestalt, la cognitivo-conductual, la sistémica, la terapia centrada en la persona, la terapia sexual, entre otras.

Independientemente de las diferentes escuelas o corrientes, todas ellas pretenden ser fieles a la psicología dinámica que tiene como objetivo promover el autoconocimiento de las personas, ya que la evitación de éste es el meollo de la psicología, es decir, el lado contrario de la salud.

La psicología dinámica mantiene que es imperativo establecer contacto con las propias actitudes aun cuando ese conocimiento lleve consigo cierto malestar, pues en ocasiones no resulta agradable verse a sí misma tal cual es. La importancia de esta tarea consiste en la aceptación de lo que se es y de lo que no se es.

El desarrollo del autoconocimiento constituye la base de la realización personal, “es mejor saber que vivir en la ignorancia”. A partir del autoconocimiento se tendrá la oportunidad de llevar a cabo el “propio diseño” con conciencia y conocimiento de causa, mas allá de prejuicios y formatos preestablecidos que alejan de la autenticidad y de la verdadera esencia del SER.

Quien activamente produce un cambio de conciencia podrá transformarse a sí misma en “alguien nuevo”, tomando en cuenta que ese alguien nuevo obedecerá SIEMPRE a la propia necesidad de la persona de generarlo.

Si tomamos en cuenta que la puerta de entrada a la psicoterapia es generalmente el sufrimiento, la incomodidad con uno mismo, un ruido interior que necesita ser escuchado, se entiende entonces la necesidad del cambio.

Los conflictos existenciales de una persona reflejan la discrepancia entre los valores que profesa y los que en efecto acepta, ya sea de forma consiente o no, pero inevitablemente esta discrepancia causará dolor emocional. El dolor emocional es el punto decisivo para buscar la ayuda profesional, y debe ser atendido tomando en cuenta que la persona seguramente lo ha intentado ya de muchas formas y agotado sus propios recursos. Será importante reconocer la necesidad de intentar nuevos cambios para el alivio de los síntomas, mismos que implementará en su cotidianidad para más adelante caminar genuinamente a su forma y a su ritmo.

Una vez que el proceso se ha iniciado, se tiene que asumir que la búsqueda de sí mismo puede hacer perder seguridad, en la medida que se trabaje para soltar los viejos patrones de conducta que han generado malestar, lo cual producirá incertidumbre, se pasará de la tranquilidad a la sorpresa y de lo conocido a lo novedoso. Soltar lo conocido generará nuevas angustias; sin embargo, el progreso y el encuentro con el bienestar antes o después será inevitable.

Proceso psicoterapéutico

El proceso de la psicoterapia, entre otras cosas, facilitará la expresión de los sentimientos, pues estos por lo general no se expresan de un modo directo, aparecen en forma de símbolos a través de las actitudes, mismas que habrá de comprender y traducir para poder modificar la conducta. La apreciación racional de la propia conducta y las fuentes que la motivan, ayudarán a esta modificación. Se promoverá la búsqueda de equilibrio entre el pensar y el sentir. Lograr la propia confianza es la tarea primera y básica del desarrollo de la identidad. Lograr un “YO” fuerte, ordenado, unificado y mediador es uno de los objetivos principales, así como el control de los instintos y el logro de un pensamiento realista.

La toma de conciencia de sí mismo, el “darse cuenta”, ayuda a que las personas presten atención y permite que reconozcan el modo en que sus formas habituales de pensamiento matizan sus experiencias, limitan sus posibilidades y restringen sus formas de ser positivos, nutritivos y creativos. El paciente que se presta atención a sí mismo reporta en voz alta lo que le acontece, el terapeuta le ayuda a se honesto consigo mismo, a reconocer sus propias heridas para poder sanarlas y a finalizar sus asuntos inconclusos, poco a poco se ira haciendo cargo, aprenderá a responsabilizarse de todo cuanto le acontece.

¿Qué función cumple el terapeuta?

El terapeuta tiene la condición de experto en la medida que ha recibido un entrenamiento que le ha enseñado a escuchar y estar incondicionalmente para el paciente. Al recoger los datos sobresalientes de su vida, se define a sí mismo como alguien verdaderamente interesado en la esencia humana. Apoyará y acompañará al paciente a mirar en su interior en un marco de respeto.

En las primeras sesiones buscará junto con el paciente los motivos que la llevaron a buscar la ayuda terapéutica y se establecerán las metas y objetivos.

Guiará su atención y sugerirá caminos para entrar en mayor contacto de sí, es para el paciente un testigo IMPARCIAL de su vida emocional y le enseñará a hacer lo mismo.

Tomará la vida del paciente con toda la seriedad y se dirigirá al núcleo de su situación vital y de su experiencia interna. Su apoyo en el proceso de análisis terapéutico, permitirá que el paciente adquiera un profundo conocimiento interior, le apoyará para que se de cuenta de “sí mismo” y ensaye nuevas formas de ser, aquellas formas que le acomoden más, que le den tranquilidad, paz interior, equilibrio emocional, objetividad, crecimiento interno, amor propio, claridad mental, reconocimiento, valoración de sus sensaciones y sus sentimientos, etc.

El paciente se transformara si el trabajo del terapeuta es verdaderamente penetrante, preciso y ético. El alivio del dolor emocional es posible con persistencia, constancia y compromiso. El final del proceso terapéutico será claro cuando hayan desaparecido los “síntomas emocionales” iniciales o bien los que hayan aparecido en el camino, se haya logrado la reorganización de la personalidad, acorde a los deseos y necesidades del paciente. El logro mayor es el encuentro de la verdadera IDENTIDAD.

El proceso terapéutico es uno, el proceso de la vida es otro. Los aspectos formales de la terapia son “terminables”, pero el autoexamen es un proceso de toda la vida y, por tanto interminable. Una vez que hay crecimiento es imposible retroceder, se han creado ya las herramientas necesarias que permitirán enfrentar las situaciones de una mejor manera por difíciles que estas sean.

La “magia” de la psicoterapia es que ofrece la posibilidad de pasar por una misma situación respondiendo de manera diferente.


Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

 

Licencia de Creative Commons Este artículo está escrito por Clotilde Sarrió Arnandis y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute (1951), bajo la dirección de Laura Perls y la corriente afín de Cleveland. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista), una disciplina no solo dirigida al tratamiento de la psicopatología sino también al desarrollo del potencial humano, la liberación bloqueos y asuntos inconclusos y, en suma, aquellos procesos que impidan o dificulten un adecuado desarrollo y crecimiento personal.

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