Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

Vergüenza y Terapia Gestalt

La vergüenza es una de las emociones más íntimas y una de las más difíciles de tolerar.

“Si el alma está preocupada en sentir vergüenza y en superarla, no puede sentir placer

Stendhal

Vergüenza y Terapia Gestalt

Vergüenza y Terapia Gestalt

La R.A.E. nos ofrece varias acepciones del significado de la vergüenza:

  • Turbación del ánimo ocasionada por la conciencia de alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante.
  • Turbación del ánimo causada por timidez o encogimiento y que frecuentemente supone un freno para actuar o expresarse.
  • Estimación de la propia honra o dignidad.
  • Cosa o persona que causa vergüenza o deshonra.
  • Pena o castigo que consistía en exponer al reo a la afrenta y confusión públicas con alguna señal que denotaba su delito.

La vergüenza no es una emoción básica, sino mas bien la expresión de un sentimiento difícilmente tolerable que emerge en quienes se sienten vulnerables y expuestos frente a la mirada del otro. Es el sentimiento de no ser digno, de no ser aceptado, de ser enjuiciado, de hacer el ridículo.

La vergüenza se asocia a fuerte sentimiento negativo que emerge al producirse una excitación mayor de la habitual frente situaciones nuevas, o bien conocidas por haber ocasionado previamente un sentimiento negativo de incómodo retraimiento. Ante cada situación nueva que suscita vergüenza, surge un miedo reactivo al verse expuesta nuestra vulnerabilidad.

La vergüenza es un sentimiento que cumple una función de regulación social. Su objetivo primordial es cumplir las normas sociales implícitas en la comunidad de pertenencia, para ser aceptados en la misma. Esto explica que los niños hasta los cuatro años no sientan vergüenza, pues todavía no tienen desarrollado el pensamiento social, y sólo cuando son capaces de entender que también existe el mundo del otro, comienzan a notar su mirada y verse reflejados en ella.

“La vergüenza es provocada por una herida, no con respecto al objeto sino a una norma mental. Esto es fuente de angustia, mucho más profunda que la del castigo: la angustia de ser excluido de la comunidad de los hombres. La vergüenza es la angustia de la soledad total, del aniquilamiento no físico sino psíquico”

J. M. Robine

Es decir, la vergüenza se moviliza en el momento en que el individuo cree haber infringido una norma social, con el consiguiente peligro de ser expulsado de su grupo de pertenencia. En ese momento, surge el sentimiento de haber hecho algo que la comunidad interpretará como no correcto ni admisible, y por ello lo mejor será esconderse, mantenerse oculto.

La única manera posible de esconderse, es guarecerse uno mismo o bien, exteriorizar una actitud aceptable socialmente, es decir, acatar un cumplimiento forzado de las normas —adaptativo— a fin de no ser rechazado.

Uno de los aspectos funcionales de la vergüenza reside en la invitación a una adaptación social, a la conformidad y a la pertenencia”

J.M. Robine

En definitiva, la vergüenza hace referencia a determinadas experiencias vividas por el individuo y en las que no se siente digno, no se cree estar a la altura, no se considera suficiente, no se cree acreedor de ser querido… es decir, todos aquellos aspectos en los que una persona puede sentirse en inferioridad bajo la mirada del otro.

La vergüenza como fenómeno de campo

La vergüenza como fenómeno de campo se encuentra implícita en toda relación interpersonal, es decir, se trata de un tema fundamentalmente relacional, un afecto, una emoción que se construye en la relación. Por ello, la forma de resolver la vergüenza debe ser también relacional.

Gordon Wheeler contempla la vergüenza como una función organizadora del campo:

“La naturaleza ha diseñado al sí mismo para que éste construya un entendimiento funcional del campo, una comprensión del campo para evaluar y manejar todo aquello que debemos enfrentar, además de realizar e integrar las interpretaciones que nos permitirán seguir haciendo esto en el futuro”

“Lo que llamamos vergüenza es la sensación de inadecuación en algún área esencial e ineludible”

Gordon Wheeler

Es importante diferenciar dos tipos de vergüenza:

  • La vergüenza experimentada como emoción.
  • La vergüenza existencial. Al igual que la angustia existencial, la vergüenza existencial es algo susceptible de ser sentido en algún momento y forma parte de la existencia humana. Contemplada de esta manera, la vergüenza puede formar parte de un fondo de experiencias conscientes.

Una característica fundamental de la vergüenza es que siempre existe un otro. Es la mirada y las palabras de un otro lo que hace que el sujeto se sitúe al lado de la vergüenza. La mirada de un otro no siempre tiene que concretarse en una situación relacional presente, también puede ser una forma relacional interiorizada –como, por ejemplo, la proyección de la mirada crítica de otro–.

En la vergüenza siempre nos encontramos con una falta de reconocimiento por parte del entorno.

“La vergüenza remite a ciertas cualidades de la identidad que han sido puestas en tela de juicio” 

J. M. Robine

Vergüenza, excitación y expresión corporal

“Con la vergüenza se instala en mí la certitud de un prójimo al que estoy y puedo estar expuesto a la vergüenza…, es la continuación de un momento de exposición”

J.M. Robine

Charles Darwin habla de la vergüenza en un estudio que formó parte del tratado La expresión de emoción en los hombres y animales. En dicho estudio, Darwin dice que la vergüenza se manifiesta a nivel corporal mediante: rubor facial, vista caída, cabeza baja y posición encorvada.

“Es el pensar lo que los otros piensan sobre nosotros lo que nos hace enrojecer”

Charles Darwin

Resultan pues paradójicas las manifestaciones corporales inherentes a la vergüenza. Por un lado existen una ganas tremendas de desaparecer de la situación, de no ser visible para el otro, y al mismo tiempo surge el rubor en el rostro.

La experiencia de la vergüenza hace que quien la vive tenga la impronta de esconderse o de taparse la cara como forma de protección.

El que asome rubor en el rostro indica una excitación intensa —aunque interrumpida— a nivel físico. Es por ello que la vergüenza y la excitación se encuentran estrechamente vinculadas.

En la teoría de la Terapia Gestalt:

  • La excitación surge en la relación figura/fondo que se crea y va junto con la emergencia de excitación.
  • La excitación es una de las caras de la misma moneda de la angustia.

La vergüenza. ¿Se nace con ella o se aprende?

Gershen Kaufman afirma que la vergüenza es una conducta aprendida y constituida por una sucesión de recriminaciones dirigidas a uno mismo o de desvalorizaciones de determinadas acciones o emociones de las que la persona se siente responsable. Tiene que ver tanto con el concepto que se tiene de uno mismo como con el entorno relacional de la persona.

Kaufman contempla determinados mecanismos de defensa, como el autodesprecio o la autoinculpación, que se producen frente a la exposición pública de la vergüenza.

“ La vergüenza es importante porque ningún otro afecto es más perturbador para el yo, ninguno más central para el sentido de identidad []. La vergüenza es la fuente de la poca autoestima, la mengua en la imagen de uno mismo, la falta de amor propio y la deficiente imagen del propio cuerpo [genera el estado de duda con respecto a uno mismo y rompe a la vez la seguridad y la confianza [nos pone alerta ante cualquier afrenta a la dignidad humana… Es un factor principal de alienación, soledad, sentimientos de inferioridad y perfeccionamiento”

Gershen Kaufman

Boris Cyrulnik renuncia en conceder un papel predominante a la genética como elemento  determinante de la vergüenza. Afirma Cyrulnik que el sentimiento de vergüenza se siente en el cuerpo y proviene de raíces diferentes: de la vergüenza corporal (susceptibilidad individual frente al otro) y de la vergüenza por depreciación (cómo quiero que me quieran, que debo hacer para conseguirlo, yo valgo menos que los otros…).

También afirma Cyrulnik que la vergüenza es, pese a todo, un elemento de la moral y de su decadencia que hace que nos sintamos menos dignos de ser aceptados.

Modalidades de contacto en la vergüenza

La vergüenza nos habla de la historia de contacto de la persona con su entorno inmediato.

En la base del fenómeno de la vergüenza siempre hay un deseo, pulsión o excitación no consciente que está pujando por emerger. El problema en este sentido es que el organismo no puede asumir, apoyar o aceptar dicha excitación, adoptando una forma conservadora mediante la introyección.

Es decir, en una situación relacional puede surgir un deseo no aceptado por el sujeto que lo experimenta, porque el entorno no apoya que surja ese deseo. Frente a esta situación el sujeto no tiene otra opción que introyectar el deseo, es decir, reprimir el propio deseo a costa de reemplazarlo por el deseo del otro.

Otro mecanismo que puede producirse es la proyección.Cuando la emoción interviene surge el deseo; puede no asumirse la emoción o puede no asumirse el deseo, entonces se atribuye al entorno (por ejemplo, no asumo mi ira y la proyecto en el entorno percibiendo la ira del entorno en vez de la propia).

La retroflexión es otro mecanismo que impide el contacto con el otro. Una situación determinada puede producir vergüenza y ésta, a su vez generar rabia. En este caso la rabia se dirigirá en forma de agresión hacia uno mismo en vez de al entorno provocador de la vergüenza.


Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

 

Licencia de Creative Commons Este artículo está escrito por Clotilde Sarrió Arnandis y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España

 

Bibliografía:

– Cyrulnik, B. (2011). Morirse de vergüenza: el miedo a la mirada del otro. Barcelona. Debate.

– Greenberg, L. Pavio, S. C. (1997) Trabajar las Emociones en Psicoterapia. Barcelona. Paidós.

– Kaufman, G. (1994)Psicología de la Vergüenza.Barcelona.Herder.-

– Robine, J. M. (1997) Contacto y Relación en Psicoterapia. Santiago de Chile. Cuatro Vientos.

– Wheeler, G. (2005) Vergüenza y Soledad. Santiago de Chile. Cuatro vientos.

 

Imagen: Pexels

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista).

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