Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

La felicidad de los niños cuando juegan

Cuando los niños juegan, no hay identidad en la repetición de la escena lúdica; las imágenes que se dan a ver cambian rápidamente, como en el cine. En algunos casos tienen la envergadura de una representación teatral.

La felicidad de los niños cuando juegan, Terapia Gestalt Valencia - Clotilde Sarrió

“Es la felicidad. Y… felicidad es cuando juego”

Un niño de cinco años juega con su barco pirata y de pronto dice: “Es la felicidad”. El padre que está allí cerca se sorprende, le pregunta: “¿Y para ti qué es la felicidad?”. “Y… felicidad es cuando juego”, contesta el chico. Especialmente desde la filosofía, la pregunta por la felicidad se ha planteado en distintos momentos de la historia de la subjetividad. Lo que se juega allí con el barco pirata es la felicidad de volver una y otra vez, con los mismos personajes, a repetir las escenas. Esa repetición una y otra vez de las escenas del juego hace trama discursiva en las historias de piratas, en las carreras de coches, en los castillos de princesas, en los superhéroes o en las superniñas. No hay identidad en la repetición de la escena lúdica; las imágenes que se dan a ver cambian rápidamente, como en el cine. En algunos casos tienen la envergadura de una representación teatral.

Dijimos hace tiempo que “al niño no se lo puede curar de la presencia de los padres”. Si el niño juega, se instalan las ficciones del “como si” (en los términos que planteó el filósofo alemán Hans Vaihinger en La filosofía del “como si”, 1911). En el juego se construyen las ficciones fantasmáticas: la imagen del cuerpo y los fantasmas imaginarios. El juego es un fantasma que pacifica. Esencialmente, pacifica la tensión suicida del narcisismo, que genera la pura especularidad.

La felicidad de los niños cuando juegan, Terapia Gestalt Valencia - Clotilde SarrióIván tiene tres años y cinco meses y no habla. En una sesión de análisis, se logra que inicie un recorrido sosteniendo dos cochecitos y chocando a un tercero. El analista toma el tercer coche y se lo acerca. Iván empieza a golpearse la cabeza contra el piso mientras grita con odio. La madre, presente en la sesión, dice que así se ponía cuando, siendo más chico, la mamá estuvo en el hospital cuidando a su hermanita enferma. Iván la mira sorprendido y deja de golpearse. Toma una plancha y empieza a planchar niños, aplastando pequeños muñecos, para luego “quemarlos” con gran satisfacción. Así comienzan sus primeros relatos.

La consulta de un niño a quien –por sus viajes heroicos– llamaré Ulises tuvo lugar cuando tenía siete años. Su madre había muerto en el parto y la abuela materna se ocupaba del niño. Previamente había habido varias idas y venidas con el padre, en las que el niño fue abandonado y rechazado, tomado y cedido varias veces. Al momento de la consulta Ulises llevaba cinco años viviendo con su abuela y un tío materno, de 28 años pero bastante pueril, que lo celaba y hostigaba. El resultante era un alojamiento deseante en el otro bastante precario. El pequeño dio cuenta de esto en su primera sesión, al mostrarme una figurita que se ofrecía al doble sentido, en la que había una pelota destrozada y la leyenda “Me hicieron pelota”.

La felicidad de los niños cuando juegan, Terapia Gestalt Valencia - Clotilde Sarrió

La consulta la realizaron porque el pequeño padecía trastornos somáticos variados –respiratorios, dermatológicos, oftalmológicos– y una importante alteración del lazo social: no tenía amigos y casi no jugaba en los recreos. Su rendimiento escolar era bajo, pasaba varios días seguidos sin escribir nada en su cuaderno y tenía dificultades importantes en matemáticas, especialmente con las cuentas de dividir.

Luego de algunos meses de tratamiento, se produjo un juego que duró varias sesiones. Juego referido a un tiempo que no fue, tal vez el de una pregunta que, mirando fotos, le formuló a su abuela: “¿Cómo jugaba mi mamá conmigo cuando era chico?”. La abuela le contestó con toda crudeza: “Tu mamá nunca jugó contigo, se murió cuando naciste”.

El juego en el que quiero detenerme comenzó con la construcción de un objeto que llevó varias sesiones: una máquina que nos permitiría, a él y a mí, ser viajeros del tiempo, como en la serie El túnel del tiempo: viajaríamos a diferentes épocas mirando lo que allí sucediera. El juego se repetía varias veces en la misma sesión y duró meses. Los años a los que acudíamos no tenían en principio ninguna lógica de sucesión que yo pudiera establecer. Partían de algún suceso histórico que él conociera –las guerras mundiales, el viaje a la luna, los dinosaurios–. Entonces preguntaba: “¿En qué año pasó?”, Poníamos las fechas en nuestros aparatos, nos subíamos a un escritorio y saltábamos al año elegido. Esta secuencia era invariable, hasta que se produjo un cambio: ya no iríamos a ver un suceso sino a un año determinado. Pedía que yo eligiera los años, y esta variación coincidía con cierta insistencia de la década de su nacimiento. Luego de algunas sesiones, propuse el año de su nacimiento y él contestó: “¡Ese año nací yo! ¡Vamos!”.

La felicidad de los niños cuando juegan, Terapia Gestalt Valencia - Clotilde SarrióLuego de arrojarnos desde el escritorio y dar algunas vueltas por el suelo, como debíamos hacer cada vez que llegábamos a una época dada, dijo: “Estamos en el hospital, vamos a ver si está mi mamá”. Lo seguí y lo escuché decir: “Sí, ahí está. ¡Está muerta! ¡Rajemos!”. Y nos fuimos. El sentimiento ominoso quedó de mi lado; Ulises siguió viajando. La repetición había permitido armar la trama en la que un recorrido es posible, donde se hace posible acudir al horror y  seguir jugando.

Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

Vía: pagina12

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute (1951), bajo la dirección de Laura Perls y la corriente afín de Cleveland. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista), una disciplina no solo dirigida al tratamiento de la psicopatología sino también al desarrollo del potencial humano, la liberación bloqueos y asuntos inconclusos y, en suma, aquellos procesos que impidan o dificulten un adecuado desarrollo y crecimiento personal.

Responder

Google