Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

Phineas Gage, Antonio Damasio y “El Error de Descartes”

El caso de Phineas Gage es conocido en la comunidad médica como uno de los estudios más sorprendentes sobre la influencia del cerebro en las emociones y en la toma de decisiones así como en sus consecuencias.

Phineas Gage, Antonio Damasio y “El Error de Descartes”

Phineas Gage o cómo vivir 12 años tras clavarse una varilla en el cerebro

A raíz de los estudios sobre un terrible accidente sufrido en el siglo XIX por Phineas Gage, pudo demostrarse por vez primera la existencia de una conexión directa entre una lesión cerebral en los lóbulos frontales y ciertos trastornos de personalidad y en el comportamiento social.

Lo más sorprendente de la increíble historia de Phineas Gage es que, después de sufrir su accidente, ya nunca volvió a ser el mismo, pues a pesar de que mantuvo intacta su capacidad de razonar, su personalidad y comportamiento cambiaron por completo.

Es seguro que el lector se estará preguntando qué fue lo que le sucedió al señor Gage.

Vayamos pues a ello.

¿Qué le sucedió a Phineas Gage?

El 13 de septiembre de 1848, Phineas Gage, de 25 años, supervisor en una construcción de vías del tren en Vermont (EEUU), se encontraba demoliendo y removiendo roca para preparar la ruta ferroviaria cuando una explosión liberó una barra de más de 5 kilogramos que le atravesó la mejilla izquierda, pasando por detrás del ojo de ese mismo lado, hasta perforar el cerebro. La barra fue encontrada tiempo después “cubierta de sangre y con trozos de cerebro”.

A pesar de lo aparatoso del accidente y de su gravedad, el obrero pudo levantarse por su propio pie y, aunque aturdido, mantenerse consciente mientras lo trasladaban hasta su domicilio donde un médico local le practicó una primera cura sin estar seguro de que pudiera recuperarse del accidente.

Posteriormente, Phineas entró en estado de coma como consecuencia de una infección, pero llegó a recuperarse y transcurrido poco más de un mes pudo incorporarse a su puesto de trabajo, aunque quienes lo conocían decían que ya no era el mismo de antes. Su personalidad había cambiado, se había transformado en otro ser, en una persona obscena y carente de moral, su conducta era inapropiada y había perdido por completo el respeto a los valores y a las normas sociales.

Como consecuencia de la actitud antisocial de su nuevo carácter, ya no pudo regresar a su trabajo en los ferrocarriles, y se dedicó a hacer trabajos manuales hasta que murió 12 años después, probablemente por complicaciones ligadas a su singular accidente.

En la actualidad, el cráneo de Gage se exhibe en el Warren Anatomical Museum de la Universidad de Harvard.

Phineas Gage, Antonio Damasio y  “El Error de Descartes”

                  Cráneo de Phineas Gage

Phineas Gage, Antonio Damasio y “El Error de Descartes”

El neurólogo portugués Antonio Damasio, en su libro “El error de Descartes”analiza en los tres primeros capítulos el caso de Phineas Gage, destacando la importancia de las emociones en la neurociencia y sus consecuencias en la toma de decisiones.

Con el estudio del caso Gage se demostró por primera vez que el cerebro humano está dotado de un sistema encargado del razonamiento y por tanto responsable de las dimensiones personales y sociales del mismo, es decir, de la conducta moral y ética del individuo.

También demostró este estudio que una lesión cerebral como la sufrida por el trabajador ferroviario, es capaz de borrar cualquier norma ética o moral que el sujeto pudiese haber aprendido.

“La práctica de las convenciones sociales y normas éticas adquiridas previamente (al accidente) podía perderse como resultado de una lesión  cerebral, aun cuando ni el intelecto básico ni el lenguaje parecían hallarse comprometidos”

 (Antonio Damasio)

En la actualidad —gracias a las técnicas de neuroimagen— se conoce la localización en el cerebro de ciertas áreas específicas que muestran la vinculación existente entre la capacidad de razonar y la de sentir, así como ubicar anatómicamente ciertos fallos emocionales que pueden generar una conducta antisocial.

Damasio considera que los pacientes que tienen un déficit en la estructura del lóbulo frontal —al igual que le sucedió a Gage tras el accidente—  y sufren un deterioro de lo que conocemos como emociones sociales —simpatía, culpa y vergüenza—, aún sabiendo qué es lo correcto y lo incorrecto desde el punto de vista social, fallan a la hora de tomar las decisiones adecuadas debido a la repercusión en las emociones sociales de su carencia estructural en el lóbulo frontal.

En los estudios realizados en este campo, el punto de partida fue descubrir lesiones cerebrales localizadas en determinadas áreas cerebrales de pacientes neurológicos que exteriorizaban ciertos síntomas como la incapacidad de experimentar vergüenza o compasión en las situaciones en las que lo normal sería reaccionar con estos sentimientos.

Un hallazgo importante fue descubrir que una lesión en un área determinada del cerebro no hacía desaparecer todos los sentimientos, lo que hizo sospechar la existencia de varios sistemas cerebrales capaces de controlar sentimientos diferentes.

Asimismo, se evidenció que cuando un paciente perdía la capacidad para expresar una emoción determinada, también perdía la capacidad de experimentar el sentimiento correspondiente. Sin embargo, no ocurría al contrario: quienes perdían la capacidad de expresar determinados sentimientos, conservaban la capacidad de expresar las emociones correspondientes.

Estos hallazgos hicieron pensar a Damasio que las emociones preceden a los sentimientos.

Según Antonio Damasio, la mente del individuo no sería como es si no fuera por la interacción entre el cuerpo y el cerebro a lo largo del desarrollo evolutivo, durante el desarrollo individual y también en el momento presente. Además, los fenómenos mentales sólo pueden comprenderse en el contexto de la interacción de un organismo con su ambiente.

“Si cuerpo y cerebro interactúan intensamente, no menos lo hacen —por intermedio de su movimiento y dispositivos sensoriales— el organismo que conforman y su entorno”

(Antonio Damasio)

Poseer una mente lleva implícita la capacidad de formar representaciones neurales que pueden convertirse en imágenes, ordenadas a través del pensamiento, e influir en el comportamiento para predecir, planificar y elegir. Esto nos conduce a la consciencia.

Emoción y sentimiento

En el capitulo 7 de la segunda parte del “El error de Descartes”, Damasio nos ofrece una diferenciación entre los conceptos emoción sentimiento.

Para Damasio las emociones y los sentimientos son aspectos cruciales de la regulación biológica, sugiriendo la idea de que actúan como un puente entre los procesos racionales e irracionales.

Pero, ¿de qué hablamos en realidad cuando hablamos de emociones y sentimientos?   

Antonio Damasio hace la siguiente distinción:

“Cuando experimentas una emoción, por ejemplo la emoción de miedo, hay un estímulo que tiene la capacidad de desencadenar una reacción automática. Y esta reacción, por supuesto, empieza en el cerebro, pero luego pasa a reflejarse en el cuerpo, ya sea en el cuerpo real o en nuestra simulación interna del cuerpo. [] Y todo este conjunto –el estímulo que lo ha generado, la reacción en el cuerpo y las ideas que acompañan esa reacción– es lo que constituye el sentimiento”

Comenzando desde la perspectiva de la historia personal del individuo, Damasio aclara la diferencia entre las emociones que experimentamos al comienzo de la vida y las que vivimos como adultos y cuyo andamiaje se ha construido gradualmente sobre los cimientos de las emociones “tempranas”. Propone designar primarias a las emociones “infantiles” y secundarias a las “adultas”.

Experimentar una emoción implica un conjunto de cambios en nuestro organismo que van conectados a determinadas imágenes mentales que consiguen activar a un sistema cerebral específico.

La emoción y el sentimiento dependen de dos procesos básicos:

  • De la concepción de un determinado estado del cuerpo yuxtapuesto a la colección de imágenes disparadoras y evaluadoras que causaron el estado corporal.
  • De un determinado estilo y nivel de eficiencia de proceso cognitivo que acompaña los sucesos descritos en el proceso anterior, pero que opera paralelamente.

El razonamiento y la toma de decisiones

El propósito de razonar es decidir, y la esencia de la decisión es seleccionar una opción de respuesta, es decir, escoger una acción no verbal, una palabra, una frase o una combinación de todo ello entre las muchas posibilidades en un momento dado y en relación con una situación determinada.

La hipótesis del marcador somático

Partiendo de la base del estudio de pacientes con desórdenes de tipo emocional y dificultades en la toma de decisiones, Damasio establece la hipótesis del marcador somático, según la cual, las emociones ayudan en el proceso de razonamiento —frente a la creencia común de que las emociones perturbaban el razonamiento—.

“Los marcadores somáticos son un caso especial de sentimientos generados a partir de emociones secundarias. Estas emociones y sentimientos se han conectado, mediante el aprendizaje, a futuros resultados, previsibles en ciertos escenarios”

(Antonio Damasio)

Los marcadores somáticos se adquieren por la experiencia, bajo el control de un sistema interno de preferencias y bajo el influjo de un conjunto de circunstancias externas que no sólo incluye las entidades y sucesos con que el organismo tiene que lidiar, sino también las convenciones sociales y las normas éticas.

Los marcadores somáticos no deliberan por nosotros, sólo ayudan a la deliberación destacando algunas opciones —como peligrosas o favorables— y descartando rápidamente toda consideración posterior.

¿Cuál fue el error de Descartes?

El error de Descartes fue la separación abismal entre la mente y el cuerpo. Suponía que pensar era una actividad ajena al cuerpo, afirmando la separación de la mente, “la cosa pensante” (res cogitans), —cuya esencia era un razonamiento consciente y desapegado— del “cuerpo no-pensante”, partes mecánicas (res extensa).

En algún momento de la evolución afloró una consciencia elemental, acompañada de un funcionamiento mental sencillo. El progreso hacia una mente más compleja posibilitó el pensar y, más tarde, utilizar el lenguaje para comunicar y organizar mejor el pensamiento.

Para nosotros, en el principio estaba el organismo, y después el pensamiento. Como individuos, cuando llegamos al mundo y nos desarrollamos, primero sentimos y más tarde pensamos. Somos y después pensamos, y pensamos sólo en la medida que somos.

“La comprensión global de la mente humana debe relacionarse con un organismo completo, formado por la integración del cuerpo propiamente dicho y el cerebro, y completamente interactivo con un ambiente físico y social” 

(Antonio Damasio)

¿Tuvo Phineas Gage un Síndrome Prefrontal?

A la luz de los conocimientos neurológicos actuales, el cambio de personalidad experimentado por Phineas Gage tras su accidente podría responder a una alteración neurofisiológica de los lóbulos frontales conocida como Síndrome Prefrontal, un conjunto de síntomas secundarios a lesiones en las estructuras prefrontales que originan alteraciones en la programación motora, en el pensamiento concreto, en el comportamiento, impulsividad, alteraciones en la memoria y fallos atencionales entre otros.

Esto, junto a lo expuesto en apartados anteriores justificaría el nuevo estilo comportamental, similar al de una personalidad psicopática del Phineas Cage posterior al accidente.

De hecho, se esgrime la teoría de que los psicópatas podrían tener una dinámica de activación neuronal en los lóbulos frontales distintas a la del resto de la población, algo que en el caso de Gage se habría producido por la reorganización de las neuronas tras la lesión del encéfalo.

Una explicación psicosocial para el caso de Phineas Gage

Aunque la hipótesis de que la lesión cerebral fue la causa del cambio en la conducta de Phineas Gage es la generalmente aceptada, hay una explicación alternativa basada en la alteración que pudo suponer para su carácter el impacto social consecuente a estar desfigurado.

Esta hipótesis ha sido planteada por el psicólogo y filósofo Zbigniew Kotowicz, quien considera muy probable que una parte de los cambios en la conducta de Gage fueran debidos al rechazo social que pudiera sentir después del accidente, tanto por su aspecto como por lo que los demás pudieran pensar de una persona que había perdido una parte de su cerebro.

He considerado interesante concluir este artículo con la hipótesis de Kotowicz, ya no por la originalidad que aporta a la comúnmente aceptada, sino también porque es muy probable que además de los aspectos biológicos, influyeran también los sociales y culturales.


Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia

Licencia de Creative Commons Este artículo está escrito por Clotilde Sarrió Arnandis y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España

Bibliografía:

– Damasio, Antonio R. (1996). “El Error de Descartes: La Emoción, La Razón y El Cerebro Humano”. Barcelona: Crítica.

– Damasio, Antonio R. (2005). “En Busca de Spinoza: Neurobiología de La Emoción y Los Sentimientos”. Barcelona: Crítica.

 

 

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute (1951), bajo la dirección de Laura Perls y la corriente afín de Cleveland. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista), una disciplina no solo dirigida al tratamiento de la psicopatología sino también al desarrollo del potencial humano, la liberación bloqueos y asuntos inconclusos y, en suma, aquellos procesos que impidan o dificulten un adecuado desarrollo y crecimiento personal.

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