Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

Asperger: ¿soy yo el raro o lo son los demás?

Haciendo una metáfora con la imagen que ilustra el inicio de este artículo, las personas con Asperger o con rasgos Asperger viven inmersas en una burbuja que les aísla y les dificulta para entablar un contacto pleno y nutritivo con la realidad.

Quienes padecen este síndrome se ven a si mismos como alguien “raro” debido a su gran dificultad para adaptarse a las normas sociales, comprender los sentimientos ajenos e incluso percibir los suyos propios más allá de la racionalidad con la que se interrelacionan con el mundo que les rodea.

Asperger: ¿soy yo el raro o lo son los demás?

Adultos con síndrome de Asperger no diagnosticado en la infancia

Una definición escueta podría considerar el síndrome de Asperger como una forma de autismo de alto funcionamiento que repercute en la mente y en la conducta de quien lo padece dificultando su comunicación e interacción social sin que haya un retraso en la adquisición del lenguaje ni alteraciones significativas en el mismo como sucede en el autismo.

Si bien este síndrome se suele diagnosticar en la infancia, hay veces que pasa desapercibido porque los padres confían en que los síntomas serán algo transitorio y desaparecerán espontáneamente, algo que no llega a suceder ya que persisten más allá de la adolescencia manifestándose en la edad adulta aunque permitiendo llevar una vida relativamente normal e integrarse laboralmente así como tener pareja e hijos aunque a veces se oculte voluntariamente la sintomatología –que el propio paciente reconoce e identificapara que las personas ajenas a su círculo íntimo no los consideren unos seres raros ni sepan de los problemas que ellos y su familia afrontan.

Breve perfil de un adulto Asperger

El Asperger afecta a cada individuo de un modo especial y dentro del síndrome se puede reconocer un amplio abanico de posibilidades que va desde el extremo más grave (los pacientes que cumplen todos los criterios diagnósticos) hasta el más moderado (quienes sólo presentan “rasgos Asperger”). Hay pues diferentes categorías y grados que para simplificar he decidido unificar en este perfil de un Asperger adulto resumido en siete apartados.

  • Suelen ser individuos con rasgos en cierto modo extravagantes o fuera de norma a quienes les cuesta un gran esfuerzo encajar en los engranajes sociales.
  • Como su inteligencia es normal (puede incluso ser superior a la media) son difíciles de diagnosticar una vez llegan a la edad adulta si no se les ha identificado en la infancia
  • No presentan trastornos severos en lo que a atención y concentración respecta y llama la atención que se muestren intensamente concentrados mientras se dedican a sus actividades o hobbies favoritos
  • Son muy deficitarios en  habilidades sociales y su comportamiento se resiente en la interrelación personal.
  • Les cuesta adaptarse a las normas y entender lo que los demás piensan o sienten. Aunque por su actitud puedan parecer hoscos o descorteses sólo manifiestan su dificultad para relacionarse y se comportan como si cumplieran unos códigos culturales que ignorasen las normas convencionales al uso.
  • Sus relaciones de pareja suelen resentirse por falta de empatía y muestran gran dificultad para entender los sentimientos del otro y hacer que éste a su vez entienda los suyos.
  • Se les hace cuesta arriba conocer a las personas con las que se relacionan y aun mas entablar amistad con ellas. Tienden a depender de su pareja para que les aconseje sobre el cómo relacionarse con los demás en el ámbito extrafamiliar.

Rasgos definitorios del adulto con un Síndrome de Asperger

El comportamiento de quienes padecen un síndrome de Asperger es muy peculiar en lo que respecta a su vida de relación. Es habitual que eludan el contacto visual, que tengan dificultades para entender el lenguaje corporal y que no sepan interpretar la gesticulación facial de sus interlocutores, actitudes que les hace pasar por maleducados –cuando no lo son– mientras ellos son conscientes de su mala interacción y se frustran al ser malinterpretados por los demás.

  • Resulta muy común su tendencia a interpretar con literalidad lo que se les dice, de tal modo que no entienden ciertas frases hechas como por ejemplo: «me estás tomando el pelo» o «si no lo haces bien te mato», expresiones que, al ser tomadas al pie de la letra, les causan desconcierto.
  • Su lenguaje es deficitario en espontaneidad por ausencia de coloquialismos, motivo por el que a veces parecen pedantes, monótonos, reiterativos y excesivamente detallistas e inexpresivos.
  • Cierta merma en su habilidad motora puede conferir un aspecto torpe a sus movimientos.
  • Suelen obsesionarse con aquello que les interesa y sólo parecen disfrutar con aquellas conversaciones en las que se traten temas que sean de su interés
  • Tienden a ignorar a los demás y su falta de empatía les distancia de las personas de su entorno e interfiere en sus relaciones. Esto se ve agravado por su dificultad para entender las normas sociales, circunstancia por la que parecen confundidos casi siempre.
  • Son propensos a las rutinas y a mostrar comportamientos repetitivos. Les cuesta un gran esfuerzo adaptarse socialmente, sobre todo cuando no se siguen sus rutinas, circunstancia que les ocasiona una gran ansiedad.
  • No reprimen su intolerancia a los estímulos ambientales que les resultan desagradables o molestos como ciertos olores, luces o ruidos intensos.
  • Son muy sinceros en sus manifestaciones, tal vez demasiado sinceros para lo recomendable que resulta no andar propagando sin mas todo lo que se piensa.
  • Suelen exhibir un gran perfeccionismo y para comprender mejor el significado de las cosas se fijan en los detalles más insignificantes perdiendo la visión global de los temas.

¿Con qué herramientas compensa el Asperger su déficit de interacción social?

Por su escasa intuición social y sus pocas habilidades para interpretar las propias sensaciones físicas que se asocian a los sentimientos, los Asperger tienden a manejar de un modo problemático sus emociones. Es por ello que, para adquirir habilidades sociales, compensan con el intelecto su falta de intuición. Y muchas veces les funciona.

Los adultos Asperger suelen saber lo que quieren y lo que no quieren y lo manifiestan sin tapujos tanto en terapia como en sus mecanismos de interrelación. Cuando quieren que funcione una relación harán lo que sea y adquirirán las habilidades necesarias para conseguirlo. Pero si no desean la relación, no pondrán en práctica nada de lo que se les enseñe.

Son conscientes de sus singularidades y de aquello que les diferencia de la mayoría, y son capaces de seguir los consejos que les ayudan a conocerse mejor, abandonar prejuicios y cambiar su comportamiento para actuar de un modo similar a como lo hace el resto de la gente.

Suelen estar dotados de gran talento en los temas que son de su interés. Su memoria es a veces excepcional y tanto su vocabulario como su cultura suelen ser amplios.

Propensos al detallismo, tienden a manifestarse abiertamente sin juegos de palabras ni dobles sentidos que nunca entenderían debido a su excesiva racionalidad y literalidad.

Pragmáticos a la hora de resolver los problemas, su sentido de la justicia social es ecuánime y su postura ante temas trascendentes como la muerte o el dolor suele ser excesivamente racional y desprovista de emociones o sentimientos.

El Asperger y su relación de pareja

La postura de la pareja de un Asperger respecto a su compañero o compañera sentimental puede variar desde la admiración por su inteligencia y dotación para determinadas actividades, a una actitud compasiva por sus escasas habilidades sociales o de hartazgo al no sentirse comprendida en sus intentos de comunicación.

Suele ocurrir que la pareja del Asperger cree que su especial forma de ser y su comportamiento son consecuencia de especiales circunstancias acaecidas en la infancia.

La relación del Asperger con sus hijos puede presentar problemas dado que son poco propensos a entender los estados propios del desarrollo del niño debido a que su experiencia personal resultó diferente. Con frecuencia se sentirán deficitarios en habilidades y le pedirán a su pareja que actúe como mediadora en su relación con los niños.

Es significativo que los individuos con Asperger rivalicen con sus hijos y que les cueste renunciar con espontaneidad a sus propias necesidades o intereses en beneficio del infante. No tolerarán con facilidad el desorden, ruidos y anarquía que ocasionan los niños con sus juegos. También puede que les sea difícil manifestar su afecto a los hijos.

Es frecuente que sea la pareja quien necesite más apoyo en terapia que el propio afectado por el síndrome Asperger. Es la pareja quien, por lo general, acude al psicoterapeuta en busca de ayuda. El trabajo en estos casos incluirá la aceptación del diagnóstico como una diferencia y no como un defecto, incentivándose la motivación a cambiar, el apoyo familiar y el asesoramiento en la relación así como las estrategias para el control de las emociones y el adiestramiento en habilidades sociales para lograr una comunicación óptima.

La psique del adulto con Asperger

A los pacientes con Asperger les cuesta verse a si mismos (también a los demás) como entes dotados de una mente y una vida interior más allá de la simple conducta. Por ello les resulta difícil dar sentido a sus experiencias al no poder integrarlas para conseguir una comprensión coherente de si mismos y del mundo. Es decir, les es muy difícil construir su identidad.

También muestran grandes dificultades para anticiparse y entender las intenciones de los otros, un enigma que les produce angustia e incertidumbre y que, en ocasiones, compensan dedicándose a actividades más predecibles como son las matemática, la física o los números en general donde se sienten más seguros que en las situaciones sociales que para ellos resultan complejas.

Algunos individuos con “rasgos Asperger” dicen sentirse desgraciados al tomar conciencia de que son diferentes a los demás y esto les lleva a un estatus de perplejidad creada por su consciencia de que, al no entender la vida emocional, les aboca a un vacío emocional que les atormenta por ser conscientes de la existencia de afectos y emociones en los otros pero no en si mismos.

Cómo suele llegar un Asperger adulto al psicoterapeuta

Lo más habitual es que la primera consulta sea a instancias de alguien del entorno del paciente, bien la pareja o bien un familiar.

De motu propio, los motivos más frecuentes de demanda de atención psicoterapéutica por parte de un paciente adulto con un síndrome de Asperger son las crisis de angustia, estados depresivos, trastornos obsesivos compulsivos y dificultades de relación.

Dentro de los aspectos a considerar en las primeras sesiones, el terapeuta deberá ser cauto y tener en cuenta los problemas del paciente para establecer una relación y comunicarse satisfactoriamente, pues los Asperger tienden a malinterpretar lo que se les dice si nos dirigimos a ellos empleando un lenguaje abstracto o figurativo. Es algo que se percibe al poco de conocerlos y comprobar como suelen interpretarlo todo al pie de la letra así como sus limitaciones para captar los matices del sentido del humor.

Sin embargo, una vez establecido el vínculo terapéutico, he podido comprobar como desaparece cualquier atisbo de susceptibilidad y al paciente, en contra de lo que es habitual en él, le resulta natural y fluido entablar el contacto e interacción con su terapeuta.

Asperger en personajes de ficción

En ciertas series televisivas, si bien los guionistas no lo reconocen explícitamente, resultan evidentes  los síntomas propios del síndrome de Asperger que reflejan en algunos de sus personajes. Dos ejemplos los encontramos en los protagonistas de las series “Bones” y  “House”.

También, de forma muy exagerada y satírica en este caso, encontramos síntomas de Asperger  en el personaje Sheldon Cooper de la famosa serie televisiva “The Big Bang Theory”, un prototipo casi arquetípico del síndrome como se puede comprobar en el siguiente video.


Clotilde Sarrió – Terapia Gestalt Valencia
Dr. Alberto Soler Montagud – Psiquiatria Privada

 

Licencia de Creative Commons Este artículo está escrito por Clotilde Sarrió Arnandis y Alberto Soler Montagud y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España

 

Imagen: Imágenes Gratis

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute (1951), bajo la dirección de Laura Perls y la corriente afín de Cleveland. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista), una disciplina no solo dirigida al tratamiento de la psicopatología sino también al desarrollo del potencial humano, la liberación bloqueos y asuntos inconclusos y, en suma, aquellos procesos que impidan o dificulten un adecuado desarrollo y crecimiento personal.

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