Terapia Gestalt Valencia

Centro Terapia Gestalt Valencia, terapeuta Clotilde Sarrió. Psicoterapia integrada en la psicología humanista de la corriente gestáltica de la Costa Este

Antidepresivos – Preguntas que siempre te hiciste y nadie te respondió

 

Artículo escrito por el  Dr. Alberto Soler Montagud

  1. ¿Qué son los antidepresivos?
  2. ¿Cómo actúan?
  3. ¿Cómo se desencadena una depresión?
  4. ¿Cómo actúa un antidepresivo?
  5. ¿Cuántos tipos de antidepresivos hay?
  6. ¿Cuáles son los antidepresivos más utilizados?
  7. ¿Cuánto tarda en hacer efecto un antidepresivo?

Antidepresivos - Preguntas que siempre te hiciste y nadie te respondió

Intentaré responder a estas y a otras muchas cuestiones a través de este artículo que decidí escribir después de dar una clase de psicofarmacología a un grupo de psicólogos. Fueron muchas las cuestiones que me plantearon, y se me ocurrió responderlas en un lenguaje dirigido sobre todo a la población general (en especial a aquellos que toman antidepresivos o pueden tomarlos en algún momento de sus vidas), pero también a quienes se inician en la psicoterapia o están en fase de formación.

1-¿Qué son los antidepresivos?

Los antidepresivos son un grupo de medicamentos utilizados sobre todo para tratar la depresión. Y si digo ‘sobre todo’ es porque su uso, en algunas ocasiones, nos ha ido descubriendo su utilidad para tratar otros procesos más allá de la depresión, por ejemplo los trastornos de ansiedad, el trastorno obsesivo compulsivo, los trastornos alimentarios, etc.

2-¿Cómo actúan los antidepresivos?        

Los antidepresivos ejercen su acción al intervenir en el mecanismo por el que las células cerebrales (llamadas ‘neuronas’) intercambian información entre si a través de unas moléculas que conocemos con el nombre neurotransmisores.

Los neurotransmisores son unas biomoléculas que actúan como mensajeros químicos que posibilitan la intercomunicación de dos neuronas entre si, pero también entre una neurona y una célula muscular o una glándula.

Entre las neuronas se encuentra el llamado ‘espacio intersináptico’. Para que pueda haber comunicación entre dos neuronas, la que emite la información (neurona presináptica) libera a ese espacio una vesículas que contienen neurotransmisores. Por su parte, la neurona que recibe la información (neurona postsináptica) posee unos receptores encargados de recibir a los neurotransmisores y poder descifrar el mensaje que les transmite. A este mecanismo de trasvase de información se le conoce como impulso nervioso o ‘sinapsis’.

Los medicamentos antidepresivos ejercen su acción sobre los neurotransmisores (concretamente serotonina, noradrenalina, dopamina, y también la melatonina) ayudando a restablecer la correcta regulación de los mismos y permitiendo así que se atenúen los síntomas de la depresión.

3-¿Cómo se desencadena una depresión?

La medicina aun no ha identificado con exactitud cuales son los mecanismos que explican la aparición de una depresión, no obstante, todo apunta a que el origen de la misma sea multifactorial.

Es decir, en la génesis de la depresión intervienen diversos factores que abarcan desde los biológicos y psicológicos hasta la predisposición genética individual de cada persona.

Estos factores no son excluyentes entre si. Pueden intervenir varios a la vez y, por ejemplo, encontrarnos con una depresión en la que además de los factores biológicos relacionados con los neurotransmisores, exista el agravante de un divorcio (factor social-familiar), un trastorno de personalidad que predisponga a la melancolía (factor psicológico), y también ciertos antecedentes familiares depresivos (factor genético).

Cuantos más factores  concurran en una persona, más vulnerable será ésta a padecer una depresión.

Siempre hay que informar al paciente

Nunca me ha parecido adecuado recetar una pastilla a un paciente y despedirme de él sin ofrecerle una explicación. Quien sufre una enfermedad —y aun más si es una depresión— tiene derecho a conocer qué se le prescribe, por qué, como va actuar en su organismo y que efectos secundarios pueden surgir como consecuencia del tratamiento.

Es por ello que siempre ofrezco una pequeña “lección de psicofarmacología” a los pacientes a quienes prescribo un antidepresivo. Me ocupa sólo unos minutos, pero con ello consigo una excelente colaboración del paciente y una reducción en el riesgo de abandono terapéutico que tan frecuentemente se asocia a los psicofármacos, debido sobre todo al estigma social que recae sobre los trastornos mentales.

Los neurotransmisores

De un modo adecuado fácilmente comprensible para el paciente, le explico que en la depresión hay una disminución de ciertos neurotransmisores que se encuentran en el espacio interneuronal, unos neurotransmisores que tienen la misión de transmitir información de una neurona a otra.

Suelo ayudarme con un dibujo para informarles que las neuronas no establecen  entre si un contacto físico como si fueran dos cables eléctricos que al tocarse encienden una bombilla, pues su comunicación tiene lugar a través de unos mensajeros (los neurotransmisores) que viajan de neurona a otra para llevar una determinada información.

Aprovecho entonces para añadir que en en la depresión hay menos neurotransmisores, la correcta comunicación neuronal no es la adecuada, y es justo ahí donde intervienen los antidepresivos impidiendo la recaptación y haciendo que la depresión mejore.

La recaptación

La neuronas tienen una predisposición innata a recuperar —o recaptar— los neurotransmisores que previamente han liberado al espacio interneuronal.

La recaptación es una especie de mecanismo de ahorro que fuerza a los neurotransmisores a regresar a su neurona de origen, es decir, los ‘recapta’. El resultado es una disminución de su presencia en el espacio intersináptico y una deficiente transmisión de la información que contienen.

Para entender mejor este mecanismo, invito a mis pacientes a que imaginen un camión (le llamaríamos el “camión recaptador”) cuya misión sería acudir al espacio intersináptico, cargar con todos los neurotransmisores que pueda, y llevarlos de regreso a sus neuronas de origen.

En esto consiste la recaptación, y el resultado de la misma es que cuantos menos neurotransmisores haya en el espacio intersináptico, mayor será el riesgo de sufrir una depresión.

Quedémonos de momento con esta imagen porque más adelante nos será útil.

4- ¿Cómo actúa un antidepresivo?         

Los antidepresivos más utilizados en la práctica médica son los ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina), y su mecanismo de acción consiste en inhibir la recaptación de los neurotransmisores (en concreto la serotonina) descrita en el apartado anterior.

Para entender esta inhibición, volvamos al camión e imaginemos que alguien le pincha las ruedas y le avería el motor que acciona la carga del volquete impidiendo que se lleve a los neurotransmisores. Esto mismo  es lo que hacen los antidepresivos mas utilizados: inhibir la recaptación de un neurotransmisor llamado ‘serotonina’, y la consecuencia de ello es que aumenta la presencia y la biodisponibilidad de serotonina en el espacio intersináptico, y con ello, el riesgo de depresión disminuye, o la depresión mejora si ya se hubiera instaurado.

Existen otros mecanismos de acción utilizados por otros  antidepresivos, no obstante, el empleado por los de uso más frecuente es el que acabamos de describir.

5- ¿Cuántos tipos de antidepresivos hay?       

Ofreceré una clasificación orientativa e intencionadamente incompleta debido a la gran variedad de antidepresivos existentes.

Cada uno de ellos tiene su mecanismo de acción, sus indicaciones propias, sus efectos secundarios más característicos y, en suma, unas singularidades que los hacen distintos entre si.

La indicación terapéutica de cada antidepresivo variará según la edad del paciente, el sexo, el tipo de depresión, los síntomas predominantes, la tolerancia de cada cual a los efectos secundarios, las enfermedades concomitantes y también que la medicación que esté tomando el paciente tenga alguna contraindicación con un antidepresivo.

Agruparemos los antidepresivos en cuatro apartados.

Tricíclicos o heterocíclicos

Amitriptilina, Clomipramina, Imipramina, Desipramina, Doxepina, Nortriptilina.

Los antidepresivos tricíclicos (también llamados clásicos) son los que más años llevan utilizándose. Si bien tuvieron gran auge en la segunda década del pasado siglo, su uso se redujo tras la aparición de los modernos ISRS.

Los tricíclicos son muy efectivos, pero suelen producir unos efectos colaterales relativamente frecuentes y molestos.

Actualmente sólo utilizamos estos antidepresivos cuando los pacientes no responden a los más modernos e inocuos.

  • Los tricíclicos producen un alto número de efectos secundarios como boca seca, somnolencia, visión borrosa, taquicardia, retención de orina, mareos. También aumento de peso y disfunción sexual. Tienen una toxicidad aguda muy alta. Hay una gran demora entre el inicio del tratamiento y la aparición del efecto antidepresivo y suele haber muchos casos refractarios al tratamiento.

ISRS —Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina—

Citalopram, Escitalopram, Fluoxetina, Sertralina, Paroxetina, Fluvoxamina.

El más moderno ISRS es la Vilazodona (aun no comercializado en España) y aunque se publicita como el único que no disminuye el apetito sexual como sus predecesores, todo apunta a que es un ISRS más que pocas novedades aporta.

Actualmente el ISRS más utilizado es Escitalopram y el que menos, la Fluvoxamina.

Los efectos secundarios de los ISRS son menos intensos y frecuentes que con los tricíclicos, pero deben ser tenidos en cuenta aunque en la mayoría de los casos sean leves y sólo se manifiesten al inicio del tratamiento y desaparezcan en un par de semanas.

  • Los efectos secundarios más frecuentes de los ISRS son las náuseas, vómitos, cefalea, somnolencia (o insomnio), diarrea (o estreñimiento), todos ellos generalmente leves, pasajeros y circunscritos al inicio del tratamiento. Otros efectos colaterales son la disfunción sexual (retardo del orgasmo, disminución del deseo sexual) y ligero aumento de peso (no en todos).  Se ha descrito un aumento de riesgo suicida en pacientes jóvenes (18-24 años) tratados con ISRS.

Inhibidores duales —Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina—

 Venlafaxina, Duloxetina, Desvenlafaxina.

  Junto con los ISRS son los antidepresivos más utilizados en nuestro medio.

  • Los efectos secundarios más frecuentes de los inhibidores duales son la náuseas, vómitos, pérdida de apetito, estreñimiento, cefalea, disminución de la líbido, disfunción eréctil, dificultad para llegar al orgasmo, visión borrosa, bostezos, boca seca sudoración, mareo, ansiedad. Posible incremento de la tensión arterial en algunos pacientes. 

Otros antidepresivos mucho menos utilizados son:

La Agomelatina (es un agonista de los receptores de la melatonina); Reboxetina (actúa sobre la recaptación de noradrelina); Mirtazapina (produce mucha somnolencia y aumento de peso); Bupropion (fármaco inhibidor de la recaptación de dopamina y noradrenalina; tiene propiedades psicoestimulantes; además de ser antidepresivo está indicado en el tratamiento de deshabituación tabáquica).

Ya por último están los IMAO, actualmente apenas utilizados por sus muchas incompatibilidades y elevadísimos efectos secundarios.

  • Respecto a los efectos secundarios de los antidepresivos en general, volveremos a incidir en el apartado-8 de este artículo.

6- ¿Cuáles son los antidepresivos más utilizados?

Los antidepresivos más utilizados actualmente son los que  inhiben la recaptación de serotonina.

Se les conoce como ‘Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina’ (ISRS) y el más popular de ellos (y el primero en aparecer —en 1974— y por tanto el más conocido)  es la Fluoxetina (Prozac®).

Tras este conocido fármaco se fueron sintetizando nuevas moléculas, cada una de las cuales ha intentado superar en beneficios a los ISRS precedentes.

Los ISRS más utilizados son Fluoxetina, Citalopram, Escitalopram, Sertralina, Paroxetina y, con mucha menos frecuencia, la Fluvoxamina

Aunque todos los ISRS son muy similares, algunos de ellos muestran mayor efectividad en determinados tipos de patologías que otros. De hecho los hay activadores, neutros e inhibidores.

Informe de la Agencia Española del Medicamento

Según un estudio publicado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) que analiza el consumo desde el año 2000, existe en España un mayor consumo de ISRS respecto a otros antidepresivos y de ellos el más utilizado es el Escitalopram.

También concluye el informe que la sucesiva aparición de nuevas moléculas antidepresivas —Duloxetina (2006),  Agomelatina (2009)—, son un reflejo del mayor conocimiento de los mecanismos neurofisiológicos que explican la depresión.

Como ya ha sido expuesto, las bases biológicas de la depresión se explican tradicionalmente por un déficit de ciertos neurotransmisores (serotonina, noradrenalina, dopamina…), una circunstancia que nos permite clasificar a los antidepresivos según sobre qué neurotransmisores actúen y a través de que mecanismo lo hagan.

Todos los estudios acerca del uso de antidepresivos en España coinciden en la tendencia al alza en el consumo de los ISRS, y entre ellos el Escitalopram.

Otro antidepresivo de uso muy frecuente es la Venlafaxina, y más recientemente la Duloxetina (2004) y Desvenlafxina (2008). Estos tres fármacos pertenecen al grupo de los inhibidores duales, así denominados porque que actúan sobre dos neurotransmisores (serotonina noradrenalina).

Resulta curioso el aumento en el consumo —discreto, pero significativo— de dos antidepresivos que muchos facultativos prescriben para combatir el insomnioMirtazapina Trazodona (Deprax®). Este último es un antidepresivo con acción antihistamínica y sedante que, a pesar de no disponer de indicación autorizada para tratar el insomnio, y a pesar de llevar comercializado casi medio siglo con muy poca utilización, ha experimentado en los últimos años un notable incremento de consumo como inductor al sueño debido a que con gran frecuencia provoca somnolencia como efecto secundario.

En el extremo de los antidepresivos menos utilizados destacan netamente los inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO). Actualmente este grupo farmacológico es una alternativa terapéutica excepcional, muy de segunda línea y dirigida casi en exclusiva a tratar a pacientes con depresión resistente a otros antidepresivos.

7- ¿Cuánto tarda en hacer efecto un antidepresivo?

Los antidepresivos suelen tardar entre 3 ó 4 semanas —en algunos casos puede que hasta ocho— en producir el efecto terapéutico deseado. Sin embargo, hay pacientes que empiezan a experimentar mejoría  al cabo de pocos días. En general, las respuestas son variables en función de las características de cada individuo.

Es frecuente que durante el tiempo de latencia que media entre el inicio del tratamiento y la aparición de los efectos terapéuticos, el médico prescriba de modo temporal otros medicamentos (con frecuencia, ansiolíticos) que ayuden sintomáticamente hasta que el antidepresivo haga su efecto.

Hasta aquí la primera parte de este largo artículo.

En una segunda entrega (disponible en en breve a través de esta misma plataforma) se desarrollarán los siguientes seis y últimos apartados:

  1. ¿Y los efectos secundarios?

  2. ¿Aumentan los antidepresivos el riesgo de suicidio?

  3. ¿Por qué me han recetado un antidepresivo si tengo ansiedad y no depresión?

  4. ¿Durante cuanto tiempo hay que tomar un antidepresivo?

  5. ¿Puede utilizarse un antidepresivo como tratamiento del insomnio?

  6. ¿Engordan los antidepresivos?


Dr. Alberto Soler Montagud – Psiquiatría Privada

 

Licencia de Creative Commons Este artículo está escrito por Alberto Soler Montagud y se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España

 

Imagen: Pixabay

Acerca del autor

Clotilde Sarrió

Clotilde Sarrió, Terapeuta Gestalt de Valencia. Mi orientación se integra en la corriente gestáltica de la Costa Este, representada por el New York Institute. Ejerzo la Terapia Gestalt (modalidad de la psicoterapia integrada en la psicología humanista).

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